Como ya se ha explicado a lo largo de este trabajo El
Niño cambia la temperatura y los patrones de precipitación en una gran parte
del globo, es natural preguntarse si estos cambios tienen alguna relación con
el calentamiento global causado por los seres humanos. Según Kevin Trenberth,
de la NCAR, la respuesta es que probablemente sí. Pero establecer las
conexiones es bastante complicado, dada la complejidad del sistema climático, y
algunas preguntas quedan sin respuesta.
¿Cómo pueden los científicos
desenmarañar las relaciones entre el ENSO y el calentamiento global? Normalmente
se usarían modelos para determinar cuáles serían los efectos, sin embargo, los
modelos que tenemos no son lo suficientemente buenos para responder a nuestras
preguntas en este momento. Los modelos mundiales de circulación general (MCG) y
los modelos que unen el océano y la atmósfera son capaces de simular eventos de
El Niño, pero los eventos modelados sólo tienen alrededor de la mitad de la
amplitud de los del mundo real. Del mismo modo, los modelos producen un NAO,
pero en la mayoría de los casos esta oscilación simulada no ha sido escudriñada
con suficiente cuidado para ver lo realista que es. Los que se han examinado no
tienen el rango de intensidad y variabilidad que hace la madre naturaleza.
El acelerado ciclo
hidrológico que ha resultado del calentamiento global puede conducir a
tormentas más fuertes en los años de El Niño.
Una característica que hace
que El Niño sea difícil de representar es que implica el movimiento de calor
alrededor del océano. Para reproducirlo correctamente, los modelos deben ser
capaces de simular globalmente lo que ocurre en la superficie del océano y la
llamada circulación de la cinta transportadora, en la que el agua se desplaza
lentamente desde la superficie a través de la termoclina (la región con los
gradientes de temperatura más fuertes) hasta el océano profundo y viceversa. Se
debe ser capaz de obtener la circulación a gran escala dentro del océano y
tener la capacidad de simular estos gradientes de temperatura adecuadamente
dentro de los modelos con el fin de hacerlo bien. Así se puede comprender por
qué es una tarea tan difícil.
Pero a pesar de que no se
puede rastrear el vínculo entre los cambios en el ENSO y el calentamiento
global, investigadores como el ya citado Trenberth creen, que debe haber una
conexión dada la excepcionalidad de los episodios descritos en este trabajo. La
ambigüedad surge porque no se puede determinar con exactitud que parte de los eventos
es determinada por factores naturales y cual por los efectos del cambio climático.
Si continúan a este ritmo las emisiones de gases de efecto invernadero lo más
probable es que los eventos tan extremos aumenten su frecuencia.
Según un artículo publicado
en la prestigiosa revista científica Nature,
los posibles cambios futuros en fenómenos extremos de El Niño podrían tener
profundas consecuencias socioeconómicas. En las imágenes se pueden observar
evidencias obtenidas mediante el modelado climático que indican que se podrían duplicar
los sucesos en el futuro en respuesta al calentamiento global. El cambio está
estimado mediante la agregación de los resultados de los modelos climáticos en
las bases de datos de modelos múltiples del Proyecto de Intercomparación de
Modelos Compartidos. La mayor frecuencia surge de un calentamiento superficial
proyectado sobre el Pacífico ecuatorial oriental que ocurre más rápido que en
las aguas oceánicas circundantes, facilitando más sucesos de convección
atmosférica en la región ecuatorial oriental.
En conclusión, pese a las
controversias sobre El Niño y su relación con el cambio climático, todas las
evidencias científicas, fruto de largos estudios y sistemas de modelado indican
que existe una relación entre estos dos procesos climáticos y que el incremento global de la temperatura podría
duplicar los eventos extremos de este fenómeno.
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